Que me arda el alma. Disparo esta bala y dejo otra en el cargador, por si alguien, alguna vez, me vuela la cabeza con palabras. Quien quiera que sea que coja el revólver, que dispare a matar, que me lleve para siempre. O consigo o al infierno, pero que no me deje indiferente. No permita que me lleve la apatía. Que me queme el desencanto.
Mi última bala es para ti. Y para el que vea como disparo. No diré lo que no me atreví a decir. Las calles de Sevilla son como alambres sobre los que uno ha de hacer equilibrio sino quiere caer y quedar atrapado para siempre. Cada esquina está llena de nostalgia y las casas y ventanas miran sabiendo que ya nunca más podré escribir una canción del mismo modo. Las he recorrido herido y ya nunca cantaré igual. Lo sé porque una vez me ocurrió. Y aún no he aprendido como cerrar esas heridas. Con esta segunda cicatriz se parte el alma. Esa que quiero que arda.
Mis viajes y vueltas siempre han sido cosa de arena y asfalto, de mar y aceras llenas. De olas cargadas de lluvia.
Hace ya bastante un mal viaje acabó en un buen destino, en una historia ya completa y en un corte en los labios que cicatriza despacio, como he dicho alguna vez. Hace no tanto otro me ha dejado sin voz y entre mi guitarra y yo no acabamos de entendernos. A mí me gusta el sur, a ella no tanto. Le está perdiendo el gusto cada vez más, al mismo ritmo que me voy dejando trocitos por los puentes y las avenidas. Al mismo ritmo que cambio la risa por los suspiros. Y no tengo yo tan claro que mis suspiros sean solo aire, que vayan solo al aire.
Como no tenía con quien hacerlo, le he estado un rato hablando al silencio de ti. Ya tiene ganas de conocerte. Sabe que cuando te ríes toses. Que sabes bailar. Que eres dueña de una playa, que vives tras una dirección prohibida. Sabe que no te digo ciertas cosas porque cuando toca serlo nunca soy un tipo valiente. Sabe que me harás volver, aunque no lo sepas tú.
Balazo nº 36
"Se lo llevó la tormenta y el tiempo...nada se pudo salvar". Puede que ocurriera eso, que como en un verso de Vetusta Morla todo se lo llevara la tormenta y el tiempo. Y no salvamos nada. Ni siquiera los recuerdos. Nos los llevamos con nosotros para protegernos del...




0 comentarios